
Tal vez Lola, entre el ocaso del 2006 y el amanecer del año siguiente, sacamos la runa de Odín.
A veces hay que aceptar que la vida pasa. Y no me refiero a que pase de largo, no. Me refiero a que suceda, a que nos suceda. Que la vida nos pase a nosotras tambien.
Parte de lo que hoy somos, nació aquel año. Otra vez, una de las pocas veces en la vida que no elegimos. La vida hizo.
Creo que nada te prepara para el comienzo y nada te avisa el final.
Los vikingos inventaron las runas para predecir el futuro y aun así, siendo los artesanos del destino tallado en cada una de esas pequeñas piedras, decidieron dejar una en blanco, porque sabían que hay horas que el hombre no puede intuir ni adivinar.
Esa piedra lisa, desnuda, llena de vacio e incertidumbre, esa amiga, es la Runa de Odín.
La Runa en Blanco es el Final y el Principio.
La Runa de Odín es la muerte, el Renacimiento y la Transformación.
La Runa en Blanco es Nada y es Todo. Lo Desconocido.
La Runa en Blanco representa lo que somos, lo que hemos sido y lo que llegaremos a ser.
Sé que mil veces mas voy a meter mi mano en la bolsa de runas, se que a veces dejaré que elija la razón y otras sea el corazón el que guie mi mano.
Pero se también Lola, que otros días, la piedra elegirá mi mano.
Y entonces abriré la palma y será la Runa de Odín.
Veronik.