lunes, febrero 09, 2009

Buenos Aires. Cap. 4

De suplentes, de Judith. Yo kería saber hasta el mas mínimo detalle. Respondió todas mis respuestas obediente. Yo respondí todas las suyas. Ke cuanto tiempo despues de dejarlo kede embarazada.-Al mismo tiempo que dejaste vos embarazada a tu chica- le conteste- despues de todo nuestros hijos mayores tienen 13 dias de diferencia de edad.
Si siempre estuve con Pedro, si estuvimos separados. De que me recibí, de que trabajé, si se manejar...jajaja. Tantas cosas en tantos años. Pensé, que poco sabe de mi.
Que poco se de él amiga!
Pero claro en definitiva, no importaba demasiado. Como escribí en otro post, tirado en la cama al lado mio, enorme, desnudo, despojado, sincero, transparente, melancolico... Lo único que sentí, es que realmente no fuera mio.
A pesar de sus palabras, a pesar de sus manos y su cuerpo, a pesar de su mirada, apenas tocara el timbre tenía que volver con su dueña. La legítima dueña de su cuerpo, de su vida, de sus hijas. La que lo recibe, lo consuela, lo escucha, lo alimenta, le lava la ropa tirada ahora ahí en la alfombra (seguramente como yo lavo la de Pedro), la que lo cuida si se enferma, la que lo despierta, la que lo kiere aunque les pese la rutina y le haga el amor con desgano.
Hicimos el amor otra vez, en nuestro caso cada minuto cuenta. Nos bañamos riendonos en la ducha. Explicandonos las cicatrices que no conociamos. Halagandonos a pesar de los años, jajaja.
No me kería ir, sabes Lolis. Pero no teniamos mas opciones.
Me subí al UNO, todavía con esa rara sensación de que era todo un sueño.
Me alcanzo lo mas cerca que se podía a mí casa, nos separamos con un beso ya en los labios, y...nos vemos el viernes?- preguntó,-Llamame.-, le dije.
No sé bien como caminé por la calle, tenía las piernas flojas, el estomago me hacía ruido, sentía su olor impregnado a mi piel y me parecía que Andrés se leía en mi mirada. No podía volver así a casa.
Me senté en un cafe, me pedí uno doble, claro. Trate de pensar con claridad. Ojalá hubieras estado en Baires, mi Lolis. Me acordaba de tus cartas, de la emperatriz que salió al final. Al final salís bien parada, me dijiste. Porqué me sentía así, parada sí, pero en el medio de una nube.
Mi cabeza era un revoltijo de pensamientos y mi alma un desastre.
Decidí, cortarlo de a poco, no podía sentirme así. Si perdía el control? Cuanto mas perdía? No keria perder nada, no kiero mi sol.
Volví a casa mas repuesta, pero mi cerebro escaneado hubiera impreso una foto perfecta de su torso, amiga.
Mensajito a la noche-me muero por verte ya-,-como vivi tantos años sin vos?-.
La autoestima al tope, si. Pero se me estrujaba el alma cuando sentía el ringtone del celu y esperaba que fuera él y cuando lo leía y correspondia sus sentimientos.
No le contesté ni un mensaje, lo único que tenia que hace era extirparlo de mi corazón de nuevo. Yo no podía enamorarme otra vez de él, mi sol.
El miercoles nada. Me moría porque me llame, ridícula mal. Por otro lado mi cabeza insistía con que tenía que terminarse ya.
Porque corrí este riesgo de volver a verlo si yo sabía que mi ego gigante con él se reduce al tamaño del piercing de mi ombligo?
El jueves por fin me manda un mensaje- Sorry woman,(siempre me dice así porque yo le digo man...tonto y ochentoso),estuve con algunos kilombos, mañana a las 9?
NONONONO, me decia el cerebro.
- Dale.-, escribí.