miércoles, julio 01, 2009
Ser chubutense
Como no soy chubutense, Lola mia, adhiero por observacion a esta sabia descripción de una Nyc. Me pareció lindo e interesante, para nosotras turistas, que tratamos de entender a estos comodorenses complicados y espectaculares.
No creo que para muestra valga un botón, pero bien vale una buena declaración de sentimientos autobiograficos.
Un poco mas de Chenque para vos...
Robado del blog. de Clarin.
Ser chubutense, por Nelvy Bustamante
"Mientras pienso en la diversidad cultural, me subo al auto y salgo.
El semáforo me detiene detrás de una camioneta. Veo varias cabecitas rubias, y una calcomanía de la bandera galesa pegada en el vidrio. Ahí pasa un paisano nuestro: Juan Curiñanco. Va subiendo la Pecoraro en su bicicleta. Frente al Teatro Español un chico vende diarios. Desde LU 20, el chamamé contagia su alegría.
(Para saber cómo somos hay que asomarse al caleidoscopio; observar las formas, los colores).
¿Y si me hago una escapada a Gaiman para comprar pan casero y torta negra? No, mejor voy al Touring; tomo un café y anoto algunas ideas:
La cultura aquí es como un espejo roto. Hay que juntar los pedazos para decir cómo es el chubutense. Puede ser NyC (nacido y criado en la Patagonia) o de los otros. Los otros somos los que vinimos de otras regiones. Al principio nos cuesta el desarraigo pero, como dice la leyenda, comés calafate y no te vas más. Te enamorás de este lugar. Aunque por aquí aseguran que hay demasiados que tienen siempre las valijas preparadas tras la puerta. (¿Será que “tira el caballo adelante/y el alma tira pa’ atrás”?).
Entre los NyC, muchos son generosos y solidarios. También están los que dicen: --¡Otro “paracaidista”! cuando ven que alguien llega con el camioncito de la mudanza. Ser chubutense es estar lejos. Es haber visto la luna sobre el Chenque, el valle iluminado de cerezas, la cordillera cuando nieva, el mar, la Cruz del Sur en el desierto. Es entender los silencios de la gente.
Las hojas de la vereda empiezan a remolinear. Sopla el viento, llevándolas de aquí para allá. Sopla lleno de tierra, igual para todos. Viento frío, cargado de baúles, de unicornios, de músicas distintas, de quillangos y dragones rojos. Esto somos. Partes de un mismo espejo, de un mismo sueño que el viento nos recuerda cada día. "
Tan lindo que quería compartirlo con vos Lola mia.
Veronik, desde CHUBUT.
oVER AND oUT, DE NUEVO.
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