
Verónica, mi amor, no es tu costado sado el que mas me seduce
Conservo en mis hábitos resabios irrevocables de algunos temores
Y si me excedo de mi propio deseo, me caigo al vacío
Mi querida Verónica, amo tu amarillo, aunque me incites al rojo
Sufrir contiene un gozo inexplicable, un regocijo impúdico que nos abarca a todos, que hace lucir todas las culpas acumuladas, las propias y las de los demás, un merecido castigo, una amnistía, un jubileo.
Instantes de dolor como expresión máxima del amor, para poseer, para someter, para infringir justicia. Pagar la condena por partida doble.
No conforma en nada a mi deseo flagelarlo
Solo deseo dejarlo libre y que sea eso
Deseo
Me gusta jugar algunos juegos, pero prefiero no rozar lo perverso
Aún conservo fresca la memoria de caminar al filo de cornisas
Me entrego entera al placer, ya sin dolor
Ay amiga mía ! Cuánto deseo estar ahí con vos !
Lola
P/D El poeta dormido sueña mi deseo para despertarlo una próxima mañana
Es así Verónica ?