
En realidad se que sabes mas de esto, amiga psicoloca. Como sea. Hoy me desperté pensando. Hay alguna falla en alguno de mis yos. Cuantos eran? Tuve seis años sicología en la facu y podes creer...Bueno, me parece que tres. Wikipedia.
Como sea, eran de arriba para abajo, el Superyo, el Yo y el Ello.
Pero empiezo al revés,El ello, algo así como el objeto indirecto de la personalidad. Donde se encierran las necesidades primarias (hambre, sed, etc) y los deseos. Es ahí donde preservamos el principio del placer, y el proceso primario, es decir tengo hambre-como.
Y como, y porque tengo hambre, eso ya lo escribí?, en fin, comer me da placer, si como mucho me da dolor de panza,siento el dolor, el deseo irrumpe en la conciencia y dejo de comer.
Primer problema, El ello. Hay algunas pulsiones primarias en mi, que jamas llegan a la conciencia.Por ende nunca están satisfechas y no son sometidas a ningún proceso de racionalización.
El segundo proceso, El YO, LA CONCIENCIA. Ahí es donde se guarda, el principio de la realidad, tengo hambre, consigo una manzana.
Podría decirse que ahí, vengo zafando.
Ultimo proceso, El Superyo,donde guardamos la culpa, la vergüenza, y el orgullo. Registro de los castigos y las recompensas pasadas.
Otro problemita aca, no hace falta que lo describa.
No se Lola, tantos años de terapia y al final el problema soy yo.
O alguno de mis Yos, o todos juntos. Después de todo soy un combo. Como el Big Mac o la pechuga Crispy. (Como extraña los fast foods mi Superyo).
Tampoco es que Freud siempre tuviera razón, Jung que era su discípulo-paciente-yquiensabequemas tenía terribles problemas.
De chiquito soñaba que construía una ciudad en el jardín de su casa, con la escuelita de cristal, la iglesia de cristal y cada minúscula casa, correo y parque de cristal. Le llevaba mucho tiempo y terminaba extenuado, mirando con éxtasis su obra. Entonces aparecía una enorme sombra en el cielo y Dios, sin ningún prurito, defecaba eses enormes sobre la traslucida y diminuta ciudad, dejando un saldo de astillas relucientes.
Me saco el sombre con Freud, pero me siento a tomar mate con Jung.
El mundo es de cristal Lola.
SuperVeronik, yo y ello.