
Mi querida amiga Veronique, que nochecita la de anoche !
Mi hijo menor festejó sus “13” con una fiesta en casa, eran 30, aunque a mí en un momento me parecieron un ejército adolescente de 300 … 20 chicos y 12 chicas, creo, una banda !! Ellos sólo querían bailar, bailar desesperados cumbia, regaetton, lo que fuera, estaban descontrolados, tanto que, movimiento en masa de por medio, tocó el timbre la vecina de abajo … - No, yo con el ruido todo bien, no me molesta, el tema es la vibración, me da miedo, ya se me cayó un pedazo de revoque de la pared, y la araña se balancea peligrosamente … - Me quería matar, ya sabés amiga, somos muy cuidadosos en el sentido vecinos, nunca un problema, casi ni los conozco, y anoche esto, más la queja del de planta baja porque le cayeron botellas … Ups !
Mil veces fue Juan a bajar el volumen de la consola, dos veces paré la música y prendí las luces de arriba para pedirles calma. Era inútil. Un cúmulo de hormonas transpiradas se acompasaba en mi living, desprovisto de muebles para la ocasión, y me hacía reír. Confieso que yo también me divertí mucho viéndolos así. Anoche entendí porque a los trece no necesitan tomar alcohol, tienen un embriagante cocktail endovenoso de endorfinas y testosteronas danzantes !!! Jajajajajaj
Pasamos toda la noche yendo y viniendo a la cocina, abasteciéndolos de líquido para que no se deshidraten, porque encima hizo un calor de la hostia ! Y yo le decía a Juan, que a estas alturas ya estaba alterado, - no te preocupes, las fiestas tienen un pico máximo, este momento, el del cotillón (se lo decía medio gritando porque el kilombo de los pitos y maracas ensordecía un poco), será media hora y después se cansan … pero NO, no se cansaron, el pico máximo duró tres horas sin parar !!!
Cuando se fueron todos, y mientras barría las miles de guirnaldas hawaianas, máscaras, maracas y pitos del arruinado cotillón que quedó tirado en el piso, mezclado entre vasos rotos, dos fundas de celular, y una cruz de plata, recuerdo de la comunión; pensaba que había sido genial, y que con lo de anoche sin duda entramos al club de los “mamás y papás buena onda”, esos que cuando estás en quinto te hacen la gamba para juntar plata para el viaje de egresados.
Me duelen los pies, pero todavía me estoy sonriendo.
Genial noche agitada de 13´s
Beso inmenso
Te quiero
Lola
P/D Se lo debemos al ciclo de la vida, cuando estaba en séptimo, hice en mi casa una fiesta de disfraces … no me la olvido, amiga, también fue genial.