Un adorable maestro taiwanés del Tao, frente a un reducido grupo de entusiastas, expresó, traductor mediante, lo siguiente: "si una buena cosecha requiere de buenas semillas, abono y riego constante, el mejor ejemplo que tenemos de paciencia, aprendizaje y perseverancia en la vida es el del bambú japonés".
Aprendamos de la naturaleza que es sabia.
Luego de plantarse la semilla y durante los primeros siete años (7: número con aparente influencia en la historia del mundo) no muestra ninguna señal visible de su crecimiento de cara al agricultor y frente al mundo que lo rodea -léase hubo trabajo y no hay planta-.
Cualquiera podría pensar que la semilla es infértil, que el agricultor es un inútil o que no tuvo "suerte". Podríamos decidir dejarla de regar porque perdemos tiempo. Sin embargo, luego del séptimo año y en sólo siete semanas, crece 30 metros. ¿Tardó siete semanas o siete años en crecer? siete años en crecer y siete semanas en desarrollarse, aunque no lo veamos.
El bambú es sumamente fuerte a pesar de ser hueco. Ese vacío, es la esencia que tenemos que tener internamente nosotros y es la nada. Nada es todo.
Es paz, felicidad y sabiduría. Es ser liviano. El exceso de información, almacenar dolor, odios, amores desmedidos, preocupaciones (hay que ocuparse o dejar fluir las cosas), hace que vivamos atados. Hay que saber desapegarse de las cosas, ya que el último viaje será el más liviano, y lo más valioso se llevará en el espíritu.
El resultado cortoplacista y de consumo tan promovido en el mundo occidental, donde el éxito debe ser inmediato y visible, dista muy lejos de esta notable historia que no tiene nada de cuento. Si las cosas no salen como esperamos, no bajemos los brazos. Crecemos, maduramos y cada etapa es un cambio y genera incertidumbre, crisis.
Cambio, para los chinos, es un símbolo compuesto por dos conceptos: uno de oportunidad y otro de amenaza. Nosotros lo interpretamos con miedo, como una crísis. Para crecer, estemos más en contacto con la naturaleza.
Aceptémosnos, potenciemos nuestras capacidades, mejoremos como personas, y tengamos paciencia en cada proyecto que abordemos en nuestras vidas. Sepamos buscar una segunda lectura al suceso para no quedarnos con la descripción lineal y obvia que carece de enseñanza.
Sic. Anthony de Mello
Veronik
viernes, septiembre 04, 2009
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