
Dharma es una palabra sánscrita que significa ‘ley natural’ o ‘realidad’.
El dharma es la ley universal de la naturaleza, ley que se encuentra en cada individuo lo mismo que en todo el universo. A nivel cósmico esta ley se concibe manifestada por movimientos regulares y cíclicos. Por este motivo se simboliza al dharma como una rueda que torna o gira sobre sí misma. Este símbolo es el que se encuentra en la bandera de la India.
Otra vez tu rueda de la fortuna Lola mia.
Esta tarde estuve con una gran amiga tomando un te de ginseng, sisisi, ese que a vos te cae tan mal. Establecimos desde que llegue a este Sur una relación maravillosa, es una de las pocas personas con las que se que cuento y que se tomó la molestia de entenderme y escucharme. Ademas de ser, confieso, mi personal trainner.
Nuestras conversaciones siempre desembocan en algo de metafisica. Le atrae el hinduismo y el budismo tanto como a mi (se tatuó una flor de loto para aferrarse al teorema del no apego) y adhiere a todo tipo de terapias alternativas.
Ella cree que cada vida tiene un propósito, y sin dudas es así, y hoy entre sorbo y sorbo de ginseng coreano me dijo, "tu proposito es asesorar. Le haces bien a la gente. Es es un arma de doble filo, pero estoy segura que a esta altura estas empezando a entenderlo y a darle un mejor uso a esa virtud del que le diste hasta ahora". Me quede pensando un poco. "Ah le digo, que feo, asesorar, secundar, soy la que esta atras empujando". "No nena,-me dijo- en el proceso aprendes y creces, vos podes llegar a cualquier lado".
Siempre me esta halagando, me quiere mucho, de eso no hay duda, una de esas hasta pierde la objetividad.
Y siguió. "Este proceso doloroso que te tocó, la separación de tus raices y ahoa del hombre con el que viviste 20 años, es una mutación. Vos estas cambiando y todo lo malo fue para mejor"
"Uy loca- le insistí- otra vez mal, trillado, no hay mal que por bien no venga...no me vengas con eso a mi"
Entonces se pueso seria, contonuó-"te lo voy a contar para que entiendas..."
Cuenta una leyenda hindú que hubo un rey que recibió como obsequio dos pichones de halcón y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. Pasados unos meses, el instructor comunicó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente educado, pero no sabía lo que le sucedía al otro; no se había movido de la rama desde el día de su llegada a palacio, a tal punto que había que llevarle el alimento hasta allí. El rey mandó a llamar sanadores de todo tipo, pero nadie pudo hacer volar al ave. Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió.
Por la ventana de sus habitaciones, el monarca podía ver que el pájaro continuaba inmóvil. Difundió al final el problema entre todos sus súbditos, y, a la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente en los jardines. Traedme al autor de ese milagro, dijo. En seguida le presentaron a un campesino. "¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste?
¿Eres mago, acaso?".
Entre feliz e intimidado, el hombrecito solo explicó: "No fue difícil, su Alteza: sólo corté la rama. El pájaro se dio cuenta que tenía alas y se largó a volar"...
Me encantó y por supuesto entendí su punto. Lo entendemos todos, o no? asi que no voy a ser redundante, pero me llevó a una reflexión secundaria.
Todos somos un halcones Lola mia, a algunos le cortan antes la rama y otros simplemente deciden abandonarla porque se dan cuenta que estan en el lugar equivocado.
También somos ramas, sobretodo para nuestros afectos mas profundos. Los dejamos apoyarse en nuestra espalda, sabiendo que le brindaremos seguridad y es muy duro corrernos para dejarlos volar. Pero sabemos que es lo correcto.
Deberíamos convencernos de que tan halcones somos y definitivamente dejar de ser ramas.
Así el cielo estaría lleno de pájaros. Y sería mucho mas lindo salir a volar.
Te quiero.
Veronik