jueves, junio 18, 2009

Crónicas Sureñas



















Y cada vez que subas al Chenque,
Silencioso guardaespaldas
Imponente esfinge inquebrantable
Y te pares al este de la Rosa de los Vientos
Sentirás mi perfume a tu izquierda
Volar en el helado viento patagónico
Mi risa quedó acostada en la piedra
Con la mirada suspendida en el faro
Y el alma suelta en el Mar

Paisaje sufrido
Silencioso y frío
Patagonia nítida
Lúcida playa de colores diáfanos
Me tendrás ahí en cada caracol

Tierra árida
Garganta de petróleo
Riqueza de tu entraña
Que otros gozan sin ser n y c
Aire gélido que agrieta
Y surca el rostro de las almas del sur
Escondedoras de emociones guardadas
Para que no las arrastre una ráfaga kóshkil

Pega fuerte el viento patagónico
Cala hondo el deseo
Arranca de cuajo las flores plantadas y
Despierta el sueño dormido
La noche brilla encendida en la bahía comodorense
Y yo rescribo el Quijote debajo de un molino
Para entregártelo como ofrenda de mi amor

Persistente, tenaz, arraigada
Bendita tierra de rojo amanecer
Volveré por los pendientes
Y dentro de una cueva
Hechizaré tu corazón

Caminar en la casi penumbra
Por la punta del Marqués
Confesarte en lágrimas disimuladas
Mis ideas de fuga, mi amor eterno
Oír tu llanto temblar debajo de tu pecho
Por lo que no pudo ser, por lo que es
Recuerdos, amore,
que jamás mientras viva voy a olvidar

El calor de tu casa me abrigó el alma
Dejé mi huella en tu cama
Mis velas en tu mesa
Quedó Lola colgada a tu cuello
En un cuarzo enardecido
Esperando otro encuentro a orillas de tu mar

Sos mi hermana, Verónica
Hermana del alma
Que me regaló la Vida



Te quiero profundamente
Lola


P/D Agradezco con todo mi corazón a los amigos comodorenses que me hicieron sentir el amor, la pasión y la locura de esta hermosa tierra de los vientos
“Nosotros, los piratas” frase célebre que me quedó colgada de una sonrisa en los labios