
Lolita, me quede bastante pensando en tu posteo.
Mujeres, si...absolutamente maravillosas, incluyendonos ( y gracias por el piropo final).
Pero tambien despiadadas, competitivas, feroces.
Somos geniales y brillantes, tenemos una sagacidad que solo desarrollamos nosotras a partir de los tiernos años adolecentes y los primeros novios. Primero nos colgabamos pensando porque él, no llamó. Despues, mientras el se pega un baño para hacernos el amor (porque esa es la condición), le registramos las llamadas entrantes y salientes del cel. y hasta el ultimo mensaje de texto. Ok, no me caga, pero si lo decide voy a ser la primera en enterarse. Pimero le creemos que va a ver el partido a la casa del amigo porque tiene un plasma gigante. Despues le preparamos una docena de empanadas, se las empacamos en un enorme tupperwear amarillo y le decimos " ni da que nunca lleves nada", "pasenla divino y no te olvides de traerme el tupper", mientras pensamos...si no te vas a lo de tu amigo vas a tener que comerte solo una docena de empanadas o metertelas de una por el orto.
Tambien nuestros propios deslices adolecentes nos vuelven sagaces. Cada vez que le mentimos a mama para escaparnos un sabado a la noche (voy a dormir a lo de una amiga), cada vez que apagamos el pucho en el quicio de la ventana, cada vez que vovimos tambaleando y nada mas tome un par de cervezas... Cada vez, nos curtimos y ahora, nuestros hijos se ven obligados a pasarnos el tel. de la casa del amigo, se nos desperto tal afan por la limpieza que limpiamos hasta quedarnos fuera de quicio, jajaja y ni hablar que cuando nos dicen que se tomaron una cervezas ya sabemos que se bajaron un speed con vodka, dos toc toc y un daiquiri de durazno.
Si, amiga, somos brillantes y sagaces. Pero no malas, queremos sujetar a nuesto marido sin perseguirlo porque lo amamos y sabemos que un desliz nos puede arruinar el estofado. Queremos saber si nuestros hijos fuman y que fuman, para charlarlo...si yo fumo. Queremos saber si salen para tirarlos en la puerta del boliche y que no esperen el bondi a las dos de la mañana en una calle desierta. Y si sabemos que tomaron, les damos una aspirina y compartimos un café, mientras aprovechando la lengua suelta, charlamos.
Asi somos, eh. Geniales.
Absolutamente geniales.