domingo, noviembre 22, 2009
El, acaba de irse
El acaba de irse, y es el momento perfecto para escribirte Lola mía, sin demasiadas pretenciones literarias, porque todavía tengo un estado de semiconciencia y el cuerpo afiebrado.
Hay un equilibrio tan tenue en nuestra relación. Esta siempre a punto de caerse para un lado o para el otro.
Anoche tenía que llamarlo y me quede dormida. Los dos vivimos medio al revés para poder vernos. Siempre medios sonámbulos de día, desvelados de noche.
A las dos de la mañana me despertó su mensaje de texto, "estas dormida?".
Lo llamé, " venite mago". Era la respuesta obvia. Y obvio, él vino.
Desde que le abro la puerta y lo abrazo, todo mi universo se transforma en el mago.
Me encanta oler el perfume en la textura aspera de su nuca, me desarma la suavidad y la temperatura de sus labios.
Hablamos con tres o cuatro frases evidentes y corteses. Y subimos al cuarto. Aunque asumo que también hicimos el amor en la cocina, en el living, en el baño, en el patio.
Mientras se desviste y me desvisto, siempre me esta mirando. Es curioso, no se con certeza que piensa pero después de nueve meses mi desnudez no le es tan familiar.
A veces prendemos un pucho y charlamos mientras invariablemente me acaricia, muy sutil, la espalda, la panza, el cuello. A mi también me gusta acariciarlo, el cuello, los omóplatos separados, los huesos que sobresalen de la cadera, el perfil, la frente, los labios. Lo siento crecer y para el mago es difícil disimularlo. Entonces los besos se vuelven mas largos.
Otras veces hacemos el amor sin demasiado preámbulo. Me besa fuerte, me agarra del pelo, me agarra las muñecas y me inmoviliza contra la cama o contra la pared. Recorre con su boca y con sus manos violentamente mi cuerpo, besando, succionando, apretando, mordiendo, hurgando, penetrando. A veces me duele, Lola, un poco. Pero siempre me gusta. Me lleva hasta el lugar mas alto y solamente quiero caerme, caer despacio. Le pido que entre dentro mio, necesito sentirlo. Y entra. Entra entero. Me embiste tan fuerte que me da miedo, y sigo subiendo. Tengo espasmos, se me retuercen las entrañas, lo empujo y me penetra mas fuerte, lo retengo, lo aprieto contra mi y se vuelve tan suave y pausado. Especula con mi deseo, cuando subo, baja, cuando bajo, sube. Me da vuelta, siento todo su peso en mi cuerpo, mientras se mueve en mi, me besa el cuello, las manos, la cara, me susurra en el oído y de golpe me tira otra vez del pelo, me arrodilla, me muerde... Es un juego eterno.
A veces me hace el amor y ni siquiera acaba. Otras veces se mete entero dentro de mi boca, me penetra contra natura, se frota contra mis pechos, me ensucia desde la pelvis al cuello. Y siempre Lola, siempre me encanta.
Me encanta su violencia y su delicadeza. Me encanta cuando me muerde y si me besa con dulzura.
Después me rodea con el brazo, me pregunta "estas bien?", me acaricia, me mira, me canta. Se duerme abrazado a mi o lo abrazo.
A veces tardamos en hacer el amor y nos colgamos tomando café y charlando. Fumamos como escuerzos. Escuchamos música. Un par de veces cocinamos.
Me gusta estar con el, ir al cine con el, ir al teatro con el, ir a un recital con el, a una muestra de arte, a comer, a un seminario,a la mierda, al carajo. Creo que la pasaría bien con el en cualquier lugar y de cualquier manera.
Hoy me pinto como un terror de perderlo Lola, me da mucho miedo perder al mago.
Veronik
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