sábado, octubre 04, 2008

Mujeres

Te extraño amiga. Acá es un día primaveral, de remerita, está cayendo el sol sobre Buenos Aires. Mi casa está tranquila, la radio suena bajito en la cocina, y por fin me siento a escribirte. Estuve pensando todos estos días en Odín y las Runas. También en el extraño ciclo de la vida, del que jamás tendré certeza, y con el que siempre estaré confundida, debatiéndome entre creer y desconfiar, lo que, sumado al gran conflicto del subjetivo tiempo, es todo un enorme kilombo existencial !!!! My God !!!
Si estuvieras acá te invitaría a tomar una cervecita helada, es una tarde para eso, y con maní … al menos si no podemos resolverlo, disfrutémoslo … no ? Por mas extraña que sea esta vida, igual la quiero, y no puedo estar enojada, sabés ? Hay algo tan loco en esto de estar acá, me confunde realmente, pero es tan atractivo meter la mano en la bolsa de runas ! Y lo que mas encuentro, amiga, son mujeres …




























Las mujeres son el mayor vicio de las mujeres. La mirada de una mujer mira otra mujer. Con todos los sentimientos posibles y algunas veces todos ellos pero juntos. Miran con amor, con recelo, con admiración, con envidia, con culpa, con desprecio, con dulzura, con pasión, con furia, con alegría, no pasa una mujer desapercibida frente a otra, aunque más no sea va a mirarla para consolarla o para criticarla. Las mujeres precisan mujeres. Casi podría decir siempre. Mujeres que son madres, abuelas, tías, hermanas, primas, amigas, maestras, doctoras, cuñadas, suegras, hijas, nietas. Y en ese trazado femenino del camino todas ellas van susurrando su ser mujeres. Van contando secretos, van transmitiendo costumbres y pasiones, van dejando esa huella mujer en todas las cocinas y en todas las reuniones. Palabras flotando en el aire después de que se van. Olor girando perfumado al salir del baño. Lágrimas y risas mezcladas. Manos blandas y corazones duros a veces y espíritus derretidos en cuerpos incansables otras. Mujeres inabarcables. Mujeres inmensas. Mujeres santas y mujeres despiadadas. Un universo de tareas vitales las rodea y ellas se sumergen voraces. Después se deprimen o se enamoran, pero siempre se lo cuentan a otra mujer. Reuniones ruidosas y cómplices. Inexplicables para los hombres que acompañan estas mujeres. Los hombres no forman parte de ese universo. Será que el verdadero complemento no es el opuesto sino el alma gemela. Ese saber profundo sobre los sentimientos más femeninos, tanto del amor intenso como de la envidia o de la codicia. Las mujeres conocemos a las mujeres en la anarquía de cada una de sus facetas. Entendemos los vicios y las angustias eternas. Les descubrimos sus disfraces y las volvemos vulnerables. Actuamos la misma obra encarnando al personaje idéntico. Ay ! Las mujeres ! Ocupan mi pensamiento y también mi alma. Es tan encantador su pasar sutil, su entendimiento cósmico, su maternidad inagotable. Dejan caer lágrimas enredadas y mezcladas. El amor y el odio de la mano en una gota salada. La mirada de precipicio. Las manos histriónicas. El olor. La catarata de palabras alborotadas. Me conmueve encontrar mujeres en este raro camino. Tan esclavas del amor y de la descendencia. Mujeres cántaros inagotables. Magia. Sabiduría ancestral. Abuelas de retratos en sepia. Aroma a vainilla con canela. Licorcito de Cerezas. Amigas del alma.

Vos sos, Veronique, una de esas mujeres increíbles que encontré en la bolsa de runas
Te quiero
Lola

No hay comentarios: