Definitivamente estoy loca. Lo sé, esta absolutamente confirmado. Pedro, que viene a ser como mi sombra desde hace veinte años, debe tener otro sentido, el sexto, el séptimo, o algún otro.
El fin de semana pensé en mandarme a mudar. Después de un año terrible de pareja aparece Andrés con sus declaraciones de amor, tierno, romántico, increíble. Me desarmo por escuchar todo lo que me dice, lo que quisiera oír de Pedro con quien el dialogo es tipo:" A quien invitamos a cenar el sábado"- " el domingo mira que vamos a almorzar a lo de Fulano"-"a que hora venís del golf... hay que llevar al nene a un cumpleaños"- "Franccesco aprobó Matemáticas"-"pagaste el recibo de la luz?".
Hace rato que vengo rayadísima con el, el último mes fue terrible, tratamos de no coincidir solos ni siquiera en el dormitorio, uno espera que el otro este dormido para irse a dormir. Solos es sinónimo de pelea. Solos se volvió una palabra tan pesada que si las letras fueran fichas de scrabble podríamos construir otra muralla china.
Pero es inevitable que viviendo juntos alguna vez nos toquen esas fichas.
Las sacamos el lunes. Fué un momento desgraciadamente espantoso, el silencio se hace espeso, los minutos no pasan jamás.
"Te querés separar?". Silencio. "Yo no quiero que te vayas." Silencio.
No conteste ni una de sus preguntas. Estoy cansada de responder para nada, que mis palabras se pierdan en ecos que rebotan contra el Chenque.
Mi silencio debe haber sido muy elocuente. Porque no insistió y hasta creo que entendió, bah, tengo esa esperanza.
"No me doy cuenta...yo te amo...no podría vivir sin vos, soy un boludo...decime que tengo que hacer..."
Por supuesto amiga, que son palabras que este año escuche mil veces. Por supuesto que otros pensarán...no te caga, no te pega, no tiene vicios.
Es verdad...desde que nos vinimos a la Patagonia...su único defecto es ignorarme.
Lo miro, me parece que me puedo morir mirándolo. Quiero creer cada palabra que dice. Lo amo. Casi no puedo imaginarme la vida sin él. Quiero volver a intentarlo. Por millonésima vez, quiero volver a remarla.
Pero son tres minutos.
Pienso... otra vez... Y sé que quiero, no sé si puedo.
Mientras tanto sigo acá, obvio. No tan dispuesta, ni tan paciente. Me obligo a existir. Mas allá del amor y el desamor. Mas allá del deseo y de las lágrimas. Mas allá de la mamá y la esposa. Mas allá de todo...me obligo a existir. Con esa existencia inconsciente, egoísta e ilimitada que tenia a los 15. Ser conciente de mi, de lo que quiero, de lo que me hace feliz.
Vale esperar o es de cobardes? Hoy siento que quiero vivir este amor aunque sea loco, aunque me haga sufrir, aunque a veces parezca incompleto.
Aunque yo misma sea desleal con él.
Aunque yo misma lo haya jugado a la ruleta rusa tantas veces.
Aunque me cuestione cada día si vale la pena y me responda que si cuando me abraza, y siento que todo mi universo cabe en su pecho ,y a pesar de su defectos no existe nadie que lo cuide como él.
Veronik.
jueves, noviembre 20, 2008
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1 comentario:
Mi querida Veronik, tenés que buscar dentro tuyo la respuesta pero si no podés contenerte y tenés necesidad, explora primero las posibilidades y después decidí. Igual lo importante es que seas feliz, nada más.
Delfi(Alison), una amiga que volvió de otro tiempo
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