miércoles, febrero 11, 2009

Buenos Aires. Cap. Final


Y así mi Lolis. Hasta el 23 de enero. Pedro llegó el 25 a buscarme y emprendimos la ruta de regreso.
Lo esperaba con ansias, lo había extrañado a pesar de Andres, siempre me estaba faltando...raro, eh? Yo pensé eso. Kería estar con él, tal vez para corroborar en alma y cuerpo que seguía siendo suya. Obvio Pedro no es de los que hacen esperar, ya te conté yo amiga, no deja lugar a nadie mas ni en mi cuerpo ni en mi mente, es un huracan que arrasa hasta con mis ideas, jajaja. Me olvidé de Andrés completamente, me olvide de sus manos, de sus besos, de su voz, o por lo menos eso creía.
La primera semana con Andres nos vimos dos veces, la segunda cuatro, la tercera tres.
No pude evitarlo ni kería a pesar de mi conciencia.
Cada minuto con él valió la pena, no...cada segundo, cada noche recordando la mañana.
Todo el tiempo hizo planes, trató de convencerme de que esta segunda vuelta no era solamente un desquite, que era poque lo nuestro valía la pena y había llegado el momento de darle lugar, de dejarlo existir.
Se lo dije claro, sin muchas formas, no es mi momento, ni el de mis hijos, ni el de Pedro que todavía sujeta mi corazón.
Nada mas me pidió, que esta vez no lo abandone, que no dejaramos de hablarnos, que nos escribieramos, que apenas volviera a Buenos Aires retornara a él también.
Me fuí completamente segura de mi promesa, felíz de haber vuelto a verlo, conforme con mi decición, en fin, segura.
De Buenos Aires nos fuimos a Costa del Este con los chicos, pasamos unos días bárbaros. El es tan versátil que de sofisticado y golfista se vuelve un naufrago salvaje que pesca con las manos y arranca mejillones entre las piedras de las rias, ajajaja. En cualquier paramo sabe prender un fuego mi boyscout, asar un robalo y a pesar de la brisa húmeda quedarse en cueros mientras te abriga con su buzo a la luz de la luna.
Pero todos los viajes se terminan, sabes mi sol. Volvimos a nuestra playa, el a su trabajo, yo a esta patagonica rutina.
Los nenes estan todo el día yirando de aca por alla, hacemos algo de playa, acompañamos a Pedro al golf. Salgo a tomar cafe con un par de amigas, tuve que terminar un logotipo que me habían encargado. Planté aromáticas en el jardín y puse una Hamaca paraguaya.
A Pedro lo veo los fines de semana, bah, todos los dias, pero de lunes a viernes es como un trámite, viene muy tarde para cenar y una vez por semana cena con sus amigos, ese dia invito a mis amigas.
Mientras salgo a caminar por la playa y soy yo, yo solita, sin máscaras ni disfraces, Andres vuelve a llenar mi mente. Inevitable, como la canción de Shakira.
Escucho sus canciones en mi mp3, me demoro cuando llego al cerro. Me siento en la costanera, prendo un pucho. Recuerdo cada detalle de su anatomia, me paseo en su mirada un rato, dejo que su voz me susurre en el viento.
Y no kiero escucharme a mi misma. Se que no puedo ahora.
A veces me llama, el corazón se me acelera y me tiembla la voz como a una chiquilina. El sigue tratando.
Otras veces me escribe un correo, me encanta escribirle aunque trato de no darle falsas espectativas.
Será lo que deba ser, amiga del @lma.
MAKTUB.

Veronik.

1 comentario:

Anónimo dijo...

MAKTUB
Siempre lo supe
Estoy todavía leyéndote

Te amo
Lola