lunes, abril 27, 2009

Al alba




Me desperte cuando la luz se filtraba tibia entre las persianas. Un destello de tu mirada se asomaba a mi retina. En el hall de entrada que separa el sueño de la lucidez vespertina, todavia percibia tu perfume, arrastrado hasta mi nariz en un suspiro del viento.
El cuerpo languido de tus caricias, humedo de tus besos. El pelo impregnado en el sudor de tu piel blanca. El pecho abierto, el alma al aire, los caballos que galoparon en tus campos, descansando a la orilla de mi torrente sanguineo.
Mas gusto a tus puchos que a los mios en la boca. Los labios secos de dibujar garabatos de saliva entre tus valles y desiertos. El susurro de tu voz ronca flotando como un fantasma en mis oidos. Tan nitido y tan intenso.
Los brazos crispados de sujetarnos las manos. El vientre que todavia conserva tu calor, purpura y vibrante, una llama que no se apaga incluso aunque no estes dentro.
Las piernas adormecidas de temblar bajo el peso de las tuyas. Una cicatriz al final de la espalda, que aparece solamente cuando vos la tocas.
La respiración entrecortada cuando evoco tu recuerdo. Otra vez los caballos que galopan en mi pecho. Los dedos tremulos que imitando los tuyos se deslizan torpemente en los pezones erectos. Caminan despacito hasta el ombligo, se me enriedan en el piercing. Presionan ambos costados de la ingle con precision, y siento esa tensión maravillosa que genera este deseo. Trato de copiar tus manos, de traerlas a mi sexo. Traerte desde donde estas. Sentir tu respiración fuerte en ese boton que solamente vos sabes como apretar, que vibra al contacto de tu piel, que explota con tus besos...
Pero no estas.
Y ese vacio inmenso crece, ese que dejas cada vez que te apartas de mi cuerpo.
Me vacias el alma, soy una casacara sin vos.
No sirven mis manos, ni los detalles de cada segundo navegando en mi cerebro, tu ausencia es tan grande que no existe nada mas.
Y espero la noche, me duermo sintiendo el murmullo de tus voz. Despertame otra vez al alba.
Centinela de mis noches, sombra de mis madrugadas.

Te kiero amor.
Veronik.

1 comentario:

Lola dijo...

No se puede llegar al alba sino por el sendero de la noche.
Khalil Gibran

En la noche estaré esperando agazapada para despertarte cuando despunte el alba, amore

Gracias, Verónica
Lola