lunes, abril 27, 2009

Al alba




Me desperte cuando la luz se filtraba tibia entre las persianas. Un destello de tu mirada se asomaba a mi retina. En el hall de entrada que separa el sueño de la lucidez vespertina, todavia percibia tu perfume, arrastrado hasta mi nariz en un suspiro del viento.
El cuerpo languido de tus caricias, humedo de tus besos. El pelo impregnado en el sudor de tu piel blanca. El pecho abierto, el alma al aire, los caballos que galoparon en tus campos, descansando a la orilla de mi torrente sanguineo.
Mas gusto a tus puchos que a los mios en la boca. Los labios secos de dibujar garabatos de saliva entre tus valles y desiertos. El susurro de tu voz ronca flotando como un fantasma en mis oidos. Tan nitido y tan intenso.
Los brazos crispados de sujetarnos las manos. El vientre que todavia conserva tu calor, purpura y vibrante, una llama que no se apaga incluso aunque no estes dentro.
Las piernas adormecidas de temblar bajo el peso de las tuyas. Una cicatriz al final de la espalda, que aparece solamente cuando vos la tocas.
La respiración entrecortada cuando evoco tu recuerdo. Otra vez los caballos que galopan en mi pecho. Los dedos tremulos que imitando los tuyos se deslizan torpemente en los pezones erectos. Caminan despacito hasta el ombligo, se me enriedan en el piercing. Presionan ambos costados de la ingle con precision, y siento esa tensión maravillosa que genera este deseo. Trato de copiar tus manos, de traerlas a mi sexo. Traerte desde donde estas. Sentir tu respiración fuerte en ese boton que solamente vos sabes como apretar, que vibra al contacto de tu piel, que explota con tus besos...
Pero no estas.
Y ese vacio inmenso crece, ese que dejas cada vez que te apartas de mi cuerpo.
Me vacias el alma, soy una casacara sin vos.
No sirven mis manos, ni los detalles de cada segundo navegando en mi cerebro, tu ausencia es tan grande que no existe nada mas.
Y espero la noche, me duermo sintiendo el murmullo de tus voz. Despertame otra vez al alba.
Centinela de mis noches, sombra de mis madrugadas.

Te kiero amor.
Veronik.

viernes, abril 24, 2009

Dormís ?




















- Hola Verónica, dormís?
- Eh? Que? No, no, Lola? Lola?
- Si, yo, no te asustes, vine porque no puedo dormir, estaba pensando en vos, mucho, y vine
- Ay Lola, no entiendo, esperá, me levanto. Que raro Lola, es como que floto, no se, estoy muy liviana
- Si, Veronique, vamos, dame la mano y salgamos afuera, así hablamos mas tranquilas. Dejame que te explique, nada mas vengo a buscarte un rato, quería mostrarte algo
- Lola, es increíble, allá veo mi cuarto, lejos, como si lo viera a través de prismáticos o con un gran angular, allá me quedé yo, Lola, me ves?
- Si, amore, te veo, pero no te preocupes, tenés muchas Verónicas, me llevo sólo a el poeta, dejá que las demás duerman
- Lola, mi lolis, estás tan loca, me viniste a buscar sin avisarme
- No te avisé porque no sabía que podía venir, todo surgió de golpe, anoche, hubo algo especial en el reflejo de la luz, fue tan sutil que casi me lo pierdo, un pestañeo en el cielo y un destello color naranja se cruzó por mi pupila. Unos instantes después de reacomodar mi mirada, el paisaje me trajo a Verónica retratada en un jardín azul, dormida, como un imán seguí la escena, metiéndome adentro como Mia Farrow en “La Rosa púrpura del Cairo”, avancé sin dudar hasta acercarme a tu cama, simplemente me incliné y te dije hola al oído, y vos estabas ahí, Verónica, no sé cómo
- Pero … Lola, y ahora dónde estamos?
- No sé, Veronique, pero vamos, caminemos, ya se que es muy raro, pero confía en mí, dejame llevarte
- Si, llevame, yo sigo ahí dormida, que se yo
- No tratemos de entender, es una mas de estas cosas
- Si, será, o debe ser un sueño
- Un sueño, si, eso amore, un sueño

Lola sabía que no, que no era un sueño, pero no podía decírselo, no entendería, ella misma no entendía cómo había sucedido, pero tenía la certeza de que era real. Algo muy poderoso se hizo presente esa noche, como un huracán en medio del deseo. Lola vio a Verónica en ese espacio inmenso en el que habitan las imágenes y supo que podía acercársele, que podía tocarla, y lo mas curioso, podía armar el escenario de fondo, recorriendo habitaciones de una casa inmensa en la que cada una contiene una ambiente ya imaginado, con todos los detalles tal como los podemos crear en nuestra fantasía, llena de atributos que no podrían juntarse en la lógica, pero que acá aparecen mágicamente sin desentonar. Recorrió el lugar con miradas rápidas, abrió algunas puertas aunque la mayoría de las escenas transcurría al costado, a la vista cuando se daba vuelta, como si su propio cerebro fuera creándolas a medida que las iba pensando, así la vio con un suspendido asombro, tenía todo, las claraboyas, las velas, los libros, que parecían dejados tal como los habían olvidado la última vez, las especias y los licores. Se sentía embargada de algo extravagante, transitaba por su adentro como el abuelo de pinocho en la ballena, podía recorrer todos los espacios que su mente visionara. Fue ahí que decidió acercársele, le guardaba esa sorpresa como un quimérico tesoro.
- Verónica, vení, entremos por acá
- Lola, hace frío
- Si, por eso, entremos
Lola y Verónica entran de la mano por una arcada oscurecida de tal modo que no puede verse que hay del otro lado, a pesar de que se distingue nítidamente el espacio de dos o tres pasos para adentrarse al otro ambiente; al traspasarlo, increíblemente, sin mediar puerta alguna, ni cortina, ni nada, ven su casa, un ambiente grande, muy grande, una lugar para todo, para estar, para comer, para leer, para dormir, para cocinar, para todo junto, si bien no era ni un living, ni comedor, ni cocina, tenía todos los elementos necesarios para serlo. En un ángulo, bien al fondo y contra una inmensa ventana que daba a la calle y en la cuál, sin racional explicación, sólo podían verse los pies de las personas y los adoquines de la vereda, un montón de almohadones gigantes y chatitos, todos de color natural, se desparramaban invitando a echarse a conversar a la luz de la tenue penumbra. El lugar estaba alumbrado por muchísimas velas encendidas por todas partes. En medio, una mesa muy bajita, cuadrada, enorme, de madera noble y oscura, con infinidad de objetos extraordinarios sobre ella, y notable también que, a pesar de haber tantos, la mesa conservaba muchísimo lugar vacío. En la chimenea crujía la leña como un cuento de Andersen, y de las claraboyas entraba un haz azul que chispeaba entre las llamas. Al otro costado, sobre una mesa de carpintero, bien sólida y rústica, con cajones a los dos lados, un abanico inmenso de especias coloridas, elementos de cocina, cucharas y cucharones, frasquitos, botellas, copas y tablas de madera de todos los tamaños. De todos los vapores que flotaban se distinguía con claridad el olor de la canela y de los azahares, que caían en ramilletes enormes sobre un tablón de madera largísimo que oficiaba de mesada, también lleno de curiosidades culinarias.
Verónica y Lola se miraban extasiadas, mucho, demasiado, a la medida de los sueños, en la vida las cosas se hacen improbables cuando son demasiado perfectas, esto no era real, definitivamente. Desmedidamente hermoso, un delirio descomunalmente ajustado al deseo. Tomaron una profunda bocanada de romanticismo, estiraron sus brazos en un gesto por abarcar todas esas emociones que emanaban de la escena alucinante en la que estaban metidas y entraron.

Lola a solas con el poeta era una combinación paranormal. Algo único y mágico, como una reunión de los 22 arcanos del Tarot, como una anacrónica imagen de algún siglo, una escena pintada al óleo por algún artista renacentista, con toques góticos inspirados en sus aristas mas afiladas. Algo de lo que no te vas a olvidar, nunca

El poeta se recostó largo sobre los almohadones, estiró sus piernas y acomodó sus brazos por detrás de la nuca, respiró por la nariz profundamente, cerró y abrió los ojos reenfocando la mirada, para acostumbrarse a la luz de las velas. Lola puso música, le sirvió una copa de vino tinto, se sirvió una para ella y se sentó a su lado, tocando su cabeza con su mano izquierda, jugando con sus mechones de pelo entre sus dedos, cerró los ojos y acercó la copa, sintió su aroma, y tomó un gran sorbo que sostuvo en su boca por unos segundos, al tragar, un calor le recorrió el cuerpo y sintió sus músculos aflojarse, se corrió el pelo recogiéndolo cuán largo era sobre su hombro derecho, dejó el vino sobre la mesa, y se inclinó para besarlo. Pasaron largos minutos y un torrente de besos. Lola estaba completamente encandilada con la imponente oscuridad de su poeta, sabía que ya no podía abrir sus ojos, se había sumergido en algún extraño mundo y no volvería, todos sus movimientos eran lentos, pausados, extremadamente femeninos, el poeta la emborrachaba con sus besos, con sus abrazos, la enloquecía, perdía la razón. Ella devolvía todas sus caricias con voluptuosa suavidad, rozando con sus dedos tibios cada centímetro de su cuerpo. Su boca era un túnel infinito y su lengua una barcaza sobre el ganges, sus manos acariciándola por momentos la vestían de fina seda de oriente, por momentos la castigaban por hereje. No podía saber en qué tiempo transcurrían los acontecimientos, el escenario cambiaba vertiginosamente, el poeta se transformaba en forma abrupta, Lola veía un mago con galera negra y desnudo que la dejaba atónita con el movimiento de sus dedos sobre su cuerpo, y segundos después era un tirano y corrupto emperador romano que la insultaba y la sometía furiosamente. La piel le quemaba, estaba empapada en sudores, el vino calmaba la sequedad de sus labios, el nunca dejaba de mirarla y eso provocaba en ella un efecto magnético, su entrega era tan absoluta que pudo doblegarlo, apaciguar sus instintos, correrle el velo de la muerte y la incertidumbre, Lola quería extirparle un poema del alma, un verso de amor insaciable, sabe que él lo esconde detrás de su ácida locura, él, en cambio, quería abarcarla toda, tragarse su pequeñez de un bocado, sus brazos la contenían por completo para no dejarla escapar, para amarla y para dominarla, hacía gala con vanidad de su conquista, pero su rebeldía pronto se consumía entre medio de sus piernas.
Lola se entregó al poeta infinidad de veces. El poeta volvió a Lola inmortal.

- Verónica, comemos? Tengo hambre
- Si, Lola, yo también

Lola prendió un cigarrillo, y con el mismo fósforo un sahumerio de magnolia, sabe que a Verónica le encantan.


Te extraño, loca
Lola

martes, abril 21, 2009

A ticket to ride




Un dia Lola, como hoy, y un boleto para viajar.

Agosto - 2004

dolores_lola_1969: sos impulsiva, si, maravillosamente
dolores_lola_1969: pero también conocés
dolores_lola_1969: los límites
dolores_lola_1969: eso está bueno
dolores_lola_1969: es un halago amore
veronik1373: ojo, un dia de estos te llamo y te digo, de Velvet nos encontramos en tu casa, a ver que tal sale sobria
dolores_lola_1969: igual a las cancerianas nos gusta
dolores_lola_1969: ningún problema
dolores_lola_1969: no considero
dolores_lola_1969: tener tanta
dolores_lola_1969: influencia de alcohol
dolores_lola_1969: alcohol
dolores_lola_1969: sería igual sobria
dolores_lola_1969: pero el new age mata


Otra

veronik1373: te acordas de el dia del Botanico
dolores_lola_1969: si
dolores_lola_1969: nunca me voy a olvidar
veronik1373: para mi era duro decirte, vieja creo que esto esta medio torcido, batime la justa
dolores_lola_1969: aja
veronik1373: pero te lo dije igual
dolores_lola_1969: si
veronik1373: mucho mas ahora
dolores_lola_1969: y fue bárbaro
veronik1373: sabes que me da miedo...
dolores_lola_1969: decime
veronik1373: que como esta relacion no percibe limite entre la amistad y el amor

Y Sigue

dolores_lola_1969: temo saturarte con mi te quiero
veronik1373: crei que el amor era algo mas egoista, mas parecido al deseo. Y la vida mira lo que me trae
veronik1373: un ente como vos capaz de todo por amor
veronik1373: y me contagias
dolores_lola_1969: Ay amore
dolores_lola_1969: capaz de todo amor
dolores_lola_1969: es too much
dolores_lola_1969: única y sublime
dolores_lola_1969: porque sos adorable
dolores_lola_1969: y mi amor cae en un espacio mágico
veronik1373: ojala aprenda a querer asi como vos
dolores_lola_1969: y se transforma en todas las hadas
dolores_lola_1969: y en todos los duendes
veronik1373: ojala te retorne todo esto que me das
dolores_lola_1969: ya me lo retornaste
dolores_lola_1969: y mucho
dolores_lola_1969: te aseguro
dolores_lola_1969: sos una luz inmensa para mi
dolores_lola_1969: me encanta quererte

Tan Lola mia, en las letras o entre sabanas, puedo perderme pero sabras encontrarme, en el vapor de tu baño, en el olor de tu almohada, entre dos letras, en la contatapa del libro de las sombras.
No importa, siempre vas a encontrarme.


Veronik

miércoles, abril 15, 2009

De la Libertad



















Creía que el amor podía venir desde cualquier lado, no despreciaba ninguna posibilidad, no dejaba rincón sin valorar, todos los hombres podían ser el hombre que fuera mi otra mitad, lo buscaba con mi alma, aunque mi cuerpo se entretuviera por ahí con aquellos que no eran mitad pero si hermosas partes.


Me había quedado a dormir en su casa, hacía días que planeábamos ir el sábado al Tigre, la noche anterior no salimos, pero igual nos acostamos a las cuatro, hablando y hablando, como de costumbre, filosofando en quien sabe cuantos delirados pensamientos se nos vino casi el amanecer, Adela puso el despertador a las 10, nos íbamos a tomar el tren en Retiro, el Mitre, y derecho hasta Tigre. Me río hasta cuando me acuerdo ahora del tremendo bolso de Adela, repleto hasta tornarse inagarrable, metió el mate, la yerba, el azúcar, unos saquitos de edulcorante, un libro, un cuaderno con espiral, una birome roja, un lápiz, un paquetito con cuatro facturas que sobraron del día anterior, una lona rayada azul y blanca, esas de playa, un buzo cangurito gris
- Ah, llevemos, no?
- Si, dale, dónde lo pusiste ?
- En la lata, adentro del cajón
Saqué la lata, la envolví en mi buzo y la metí adentro de mi cartera, que, obviamente estaba mucho mas vacía que la de Adela, que seguía metiendo todo cuanto veía por el camino, un abrelatas, dos servilletas, un paquete de cigarrillos “gitanes” que seguro eran de su tío Alfredo, que vivía en Europa.
- Agarrá fósforos, Lola, y fijate si encontrás mas cigarrillos
- Bueno, y vamos ya
- Llevamos el equipo ?
- No, ni en pedo, estás mal, vamos, dale
La tuve que sacar a los empujones, se tildaba pensando en qué nos olvidábamos e insistía con que deliberáramos respecto al equipo de música, podíamos llevar miles de casettes … me repetía
- Basta, Adela, no vamos a llevar ese equipo, es un plomo cargar con eso en el tren, además qué ? Vas a ir escuchando música al palo cómo esos que van caminando a Luján ? No, Adela, dale, nos vamos de una vez, me hacés reír tonta, te colgás
- Sí – Adela se rió alegremente arqueando la espalda hacia atrás, dejando ver una carcajada en la panza. – Sí, me re colgué, es que nos falta el tema de la música y me quedé viendo cómo hacer.
- Cantemos y listo. Podemos ir todo el viaje cantando, si querés, vos, que cantás lindo, yo te sigo despacito.
Mientras le decía esto paraba el 101 y nos subíamos para ir a Retiro, el día estaba espectacular, Buenos Aires estaba bastante tranquila a esas horas del sábado, casi diría que trabajaba la mitad de la gente, pocos transeúntes, mas colectivos que autos, un cielo turquesa sobre la plaza San Martín, una postal de la ciudad que todos los porteños conocemos bien. En el colectivo tuvimos un comportamiento fatal, nos reímos con abiertas carcajadas de casi todo lo que pasaba alrededor, estábamos un poco alborotadas, embargadas por la emoción, lo principal era pasarla bien, reírse mucho, atreverse a todo, y encima, envalentonadas por el porro que nos habíamos fumado en el camino.
Nos gustaba muchísimo viajar en tren, para nosotras tenía aire de película, como casi todas las circunstancias que nos rodeaban, pero más, nos gustaba inventar poemas delirantes y escribir ideas sublimes sobre la raza humana guardadas para siempre en una servilleta de papel con ribete azul. Así, desparramadas orondas en ese polvoriento vagón, pasaron menos de dos minutos antes de tener en el asiento de enfrente dos pibes, pelos largos, hablando entre ellos y sacándonos la ficha.
- San Isidrenses. Como mi primo Matías
- No sabés, aunque el pelo … en buenos aires no te dejan entrar al colegio con el pelo así, me gustan. San Isidrenses serán, entonces. Nos dejarán entrar al rowing, vos crees ? Trajiste el carnet ?
- No
- No ?
- No, sinceramente, no
- Adela, te mato, trajiste el mundo entero encerrado en ese morral multicolor y no trajiste …
Me tragué las palabras en un ataque de risa, Adela con sus brazos tan largos, en un gesto por explicarme el olvido del infame carnet del club, y con la terrible mala suerte que venía pasando un hombre con su vaso gigante de café, calentito saliendo humo, lo hace volar de un manotazo por el aire para terminar cayendo como un búmerang sobre el desafortunado señor, que quedó pasmado y bañado, no se si lo aturdió mas el shock del café caliente en su camisa, o nuestros toscos intentos por limpiarlo y reparar el caos en que lo habíamos metido. Una escena de confusión y torpezas
Agotada de la risa, me tiro en el asiento del tren, estirando mis piernas y trabando la punta de mis zapatillas en el gabinete para colocarme en una posición totalmente relajada, saco un “gitane” del bolso de Adela, prendo un fósforo con literaria actitud, y fumo una pitada larguísima y riquísima, que encierra un universo de libertad a mis pocos diecisiete años de edad. Cuando abro los ojos, Adela no estaba, y el san isidrense me miraba fijo desde la silla de enfrente
- Todo bien ?
Y me guiña un ojo, en un gesto que encontré tremendamente seductor, aclarando obviamente, que tenía una fuerte tendencia a dejarme encandilar y el entorno de ese tren en ese soleadísimo sábado, en un horario tan poco habitual, tan de mañana, hicieron que rápidamente quedara sentada a lado de este morocho de ojos verdes que me cantaba bajito un tema de Serú Girán y me daba besos suavecitos. A Adela no la veía, pero la escuchaba reírse y cantar unos cuantos asientos mas adelante en el vagón.
La Lucila, Martínez, Acassuso, San Isidro, Becar, San Fernando
- Adela, eh, dale, la próxima nos tenemos que bajar
Una pierna de Adela emergió en el aire, casi tocando el compartimiento donde se colocan los bolsos, se escuchó una carcajada
- Lola, dónde vamos nosotras ?
- Al Tigre
- Pero el Tigre es grande, a qué parte van ?
Dijo el chico que estaba con ella, que ahora se había arrodillado sobre el asiento, mirando hacia atrás, donde estábamos nosotros, yo, sin contestar, buscaba en el piso el cigarrillo que se me había caído y seguía apurando a Adela para bajarnos, Ya no quería seguir camino con estos dos san isidrenses, y se le dije bajito a Adela en el oído
- Vamos Adela, cuando yo te diga nos bajamos corriendo y no paramos de correr
- Pero Lola, no …
- Hacé lo que te digo, ahora
Corrí al máximo que me daban las piernas, volteando todo el tiempo para asegurarme que Adela venía atrás, toda despatarrada y con ese bolso a la rastra, pero venía, no alcanzaba a entender lo que me decía, pero sabía que estaba puteándome, enojada por no entender que mierda estábamos haciendo. Debemos haber corrido al menos doce cuadras, entre casa antiguas, con rejas de hierro espectaculares, mi ojo todavía alcanzaba a verlas a pesar de la corrida. Ahora estábamos internadas en un barrio lindísimo, un poco parecido a San Isidro, pero mas señorial, mas elegante y pomposo.
- Paremos Adela, ya está, no vienen ni locos
- Locos ellos, no, nosotras locas, bah, vos loca. Que te pasó ? Podían venir con nosotras
- No, no quería, no se, no me dio ganas, al final, un día que venimos al Tigre las dos, a cagarnos de risa, nos íbamos a tener que bancar los pibes franeleando todo el tiempo, besitos, besitos, no se, me aburrían, eran pendejos
- Es verdad, eran pendejos
Y después de llegar a tan excelente conclusión, nos empezamos a reír de una manera exagerada, entrecerrando las piernas para contener las ganas de hacer pis, y haciendo muecas teatrales. Adela empieza a los gritos
- - Y Tigre ? Que hay ? Están durmiendo ? Es un sábado hermoso, a despertarse, vamos, a salir de las cuevas oscuras, a abrir los postigones, a calentar el café, vamos, vamos, dónde está esa alegría de vivir en el Tigre ?
- Vamos, Adela, nos van a sacar cagando, van a llamar a la policía
- Que me importa, que llamen, una anécdota mas para mis nietos
Y como si estuviéramos en el jardín de nuestra casa, Adela se puso a cantar con el mayor volumen de su voz, y mientras me gritaba que cante yo también, que le había prometido que iba a cantar y que por eso decidimos no llevar el equipo de música
Tenía razón, se lo había prometido, así que ahí nomás yo también me puse a cantar y a bailar como si fuera carnaval y el corzo anduviera por las calles
Algunas personas se reían o bailaban o cantaban mientras pasábamos, otras nos insultaban y nos decían que estábamos drogadas, nosotras estábamos felices, el sol nos pegaba de lleno en la cara, y recién eran las doce y media del mediodía.
Antes de llegar a la plaza nos paramos en la esquina a decidir nuestros planes, Adela no tuvo mejor idea, ella siempre olvida las reglas de tiempo y espacio, que desplegar la loneta rayada sobre la vereda, sentarse a preparar el mate y abrir el paquete de facturas
- Esperá, acá no, vamos allá a la placita esa y nos sentamos
- Ah, dale, acá no dá, no?
- No, no da
Tomamos unos mates y comimos medialunas, medio churro y medio sacramento, estaban buenas, más ricas que el día anterior, será que teníamos bastante hambre. Tirada boca arriba en el pasto, fumando otro “gitane” y mirando cómo el cielo azul se recortaba contra un techo de pizarra con mansardas, la vida se me hacía espectacularmente linda. Adela era la mejor compañía en días así, la miré y le sonreí
- Que bueno, no?, que vinimos al Tigre. Me encanta
- A mí también, muy divertido, muy muy
- El pibe del tren, el san isidrense, estaba bueno
- Ah, si, el mío también
- Me dio unos besos re lindos
- A mí también
- Toma, el mate
- Ah. Está bueno el mate, también
Y otra vez nos reímos furiosamente, por todo, por los pibes, los besos, y el mate en el Tigre. Mucha libertad. Para cuando nos agarró el bajón, después de correr de la mano barranca abajo del río unas cuantas cuadras, Adela tenía un pedazo de chocolate en esa bendita caja de Pandora que usaba de cartera.


Traeme de vuelta, amiga Veronique, creo que me fui al carajo


Te amo
Lola

La quimica del amor


Curioso mi sol, post semana santa, me puse a pensar en el amor. Porque nos enamoramos de una persona y no de otra. Y lo mas raro...porque a veces nos enamoramos de alguien recién al percibir que ese alguien esta enamorado de nosotras?
Yo no me kiero enamorar y en la busqueda deseperada de un antidoto tuve que investigar los origenes de esta enfermedad.
Parece ser que antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra.
La química del amor es una expresión acertada. En la cascada de reacciones emocionales hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole nuestra vida y ellas son las que explican buena parte de los signos del enamoramiento.
Cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra entonces en ebullición. A través del sistema nervioso el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo ordenando a las glándulas suprarrenales que aumenten inmediatamente la producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas).
Sus efectos se hacen notar al instante:
-El corazón late más deprisa (130 pulsaciones por minuto).
-La presión arterial sistólica (lo que conocemos como máxima) sube.
-Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.
-Se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno por la corriente sanguínea.
El verdadero enamoramiento parece ser que sobreviene cuando se produce en el cerebro la FENILETILAMINA, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas. Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer).
Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño. (Esto me hizo sospechar que ya estoy enamorada).
Como sea Lola, por mas vueltas que le doy al asunto, no le encuentro la solución. Comer chocolate tambien provoca esa FENILETILAMINA, de hecho al chocolate le dicen PROZAC VEGETAL.
Hasta ahora sin encontrar remedio por lo menos podria decirse que tenemos un sustituto comestible que tal vez, equilibre los sintomas. Claro, tiene efectos secundarios, espasmos hepaticos y sobrepeso.
Cuanto chocolate deberia comer? Yo...kilos, para alcanzar ligeramente la cantidad de FENIBLABLABLA que me provoca Manuel.
Sigo en la busqueda, amiga, este flagelo no me va a arrastrar a mi, jajaja.
Te mantengo informada de mis investigaciones.
Te quiero.
OVER AND OUT.
VERONIK.

martes, abril 07, 2009

Culpable



Soy culpable.
De tantas cosas según el imaginario popular que serian imposibles de enumerar.
Soy culpable?
No, si eso dependiera de mi sensación de culpa. No me siento culpable de nada.
Curiosa sensación esa de la culpa, mientras unos se sienten culpables de todo, otros nos manejamos como si el vocablo sencillamente no existiera.
Que es la culpa?
Culpa es el término jurídico que, según Francesco Carrara, al igual que la negligencia, supone la "voluntaria omisión de diligencia en calcular las consecuencias posibles y previsibles del propio hecho".
Ah, entonces soy culpable.
Según Ezine Mercurio: La culpa es uno de los sentimientos que nuestro ego emplea para condicionarnos, aunque originalmente una creación nuestra, el ego, a medida que vamos otorgándole más y más poder, adquiere lo que podríamos llamar por simplificar cierto grado de autonomía.
Okey, definitivamente no soy culpable de nada.

viernes, abril 03, 2009

Tus Cartas

Tirada “Verónica”
30 de Marzo de 2009


















Me concentro con los ojos cerrados, despliego mi mazo con la mano derecha y saco una carta con la izquierda, al tiempo que pronuncio su nombre y pregunto por tu hombre.
El tarot dice de él que es “El Enamorado”, el Arcano número seis. En las cartas de Rider Waite, “Los Amantes” Esa fue la carta que saqué por vos, mi amiga, respondiendo sobre el ser de tu amante, o tu enamorado. Intuyo en “Manuel” un especial deleite en enamorarte, en todo el fabuloso entorno que flota sobre este enamoramiento. Un amor tironeado, lleno de dudas, de indecisiones, de otras personas alrededor. Lo imagino desafiando al destino en nombre de un deseo, confundiendo almas en casi revelados susurros amorosos. Creo que le encanta envolverte, tragarte, creo que se jugaría por este amor. Sabe de la encrucijada, sabe que debe elegir, pero está dispuesto a tomar decisiones. Quizás quiera abandonar el bienestar para tomar riesgos, para enfrentar desafíos. El enamorado se jacta de ejercer el libre albedrío. Tiene la capacidad. No hay experiencia más maravillosa que el amor, y él lo sabe
Dice Jodorovsky sobre esta carta “Es el momento en que se deja de imaginar lo que nos gustaría para empezar a hacer lo que nos gusta” Quizás vos sos lo que le gusta.

Con respecto a sus intenciones, y volviendo a barajar el mazo de tarot entre mis manos, saco una segunda carta pensando intensamente en interpretar el deseo de Manuel, doy vuelta “La Rueda de la Fortuna”, otra vez, tal como la saqué allá en Diciembre … dejá que las cosas pasen, te dije, y las cosas están pasando, el destino golpeó sin aviso y la rueda empezó a girar … Cambio. Mutación. Evolución. Éxito. Buena Fortuna.
Las cartas dicen que Manuel sabe que adaptarse al cambio es inteligente y evita el sufrimiento, confía en que los cambios puedan ser tan repentinos como favorables. Está dispuesto a la transformación, amore, quiere alcanzar con éxito lo nuevo por venir, pero debe cerrar algunos círculos para poder iniciar otros, es parte del girar de la rueda, poner en orden las cosas, el cambio es lo único permanente, decía Buda.
Los acontecimientos llegarán por sí solos.
Manuel tiene mucha energía, Verónica.

Tomo nuevamente el mazo, y por tercera vez deslizo los dedos de mi mano izquierda sobre los arcanos de mi tarot, mi alma entera tras mis ojos cerrados visualiza este amor y saco una carta que me muestre qué va a pasar. El Mago.
Arcano número Uno. El de la creación y de la individualidad. El de la iniciativa. Muestra que algo es posible, que se puede empezar, que nada se opone a iniciar una nueva acción. Pero cuidado Verónica, es como un joven con la varita en alto como esperando un poder sobrenatural, una fuerza mas madura. El Mago representa también a ese joven muchacho que uno sigue siendo con más de cuarenta años, un poco demasiado aventurado, algo ilusorio. Tiene mucho poder para la transformación. Habrá un gran cambio porque hay una gran voluntad para hacerlo. Atrevimiento y Osadía.
Creo que habrá un verdadero comienzo, mucha acción. Habrá dificultades para elegir, para decidirse, será difícil prescindir del “todo es posible” que caracteriza a la juventud.
Hay mucha voluntad en esta carta, mucho coraje, no tengo dudas de que lo que va a pasar será importante, una situación que exigirá una gran decisión.

Dejo las cartas y pienso, ay amiga, me da un poco de miedo, pero quiero que sepas los riesgos que corrés, que estés segura, que te lances siguiendo tu deseo, si es lo que elegís, pero que estés segura, sólo eso, tengo la sensación de que Manuel no se dará fácilmente por vencido.

Te amo
Mi Tarot está acá siempre para vos
Lola